CODE Combat

En el anterior artículo ya narré cómo el acercamiento al lenguaje de la programación se realizaba desde el lenguaje verbal y la lógica. El verdadero reto es entender que el ente al que tienes que comandar carece completamente de intución. Como si tuvieras a alguien a tu cargo al que ordenases "¡Vete de la habitación!" y le vieras caminando contra la puerta, sin tratar de abrirla ni tan siquiera cuestionarlo.

En este sentido, el primer acercamiento a la programación digital (se puede practicar antes sin ordenadores) es casi obligatoriamente a través de Scratch, y de sus bloques verbales sencillos.

Este sistema de bloques es muy intuitivo lo podemos encontrar para multitud de usos como la programación de Apps a través de AppInventor, o la programación de robots arduino con Visualino.

Sin embargo, llega el momento de empezar a programar como los niños mayores, y enfrentarnos al "Coco" de este mundillo... el tenebroso códigooooo. Un ente tan repelente que es capaz de hacer que todo un programa falle por una ",", un ")" o una mayúscula inadecuada...

El salto desde luego es brusco. De nuestras agradables piececitas de lógica al bronco código... Pero tenemos la suerte de que hay una aplicación que nos permite aterrizar más suevemente. Esta es CODECOMBAT.

En CODE Combat dirigimos a nuestra heroína (o héroe) medieval a lograr el éxito en cada misión... con la salvedad de que para lograrlo debemos "programar" sus acciones con un leguaje de programación (python en nuestro caso).

Esto es muy sencillo al principio, pero rápidamente comienzan los bucles, los condicionales y demás amiguitos de la lógica, para ponernos trabas en las ruedas. Afortunadamente, el texto predictivo, un buen sistema de pistas y ayudas, y una aventura bien dosificada logra bajar la frustración y aumentar el aprendizaje.

Y este es el proceso en el que se embarcan los estudiantes para poder llegar a desarrollar sus destrezas con HTML, UNITY y otros lenguajes de los que os hablaré el próximo curso...

Si les pillais jugando... ¡Son tareas!

Nacho Martín